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miércoles, 23 de mayo de 2012

Patrimonio Cultural y el romanticismo


Caspar David Friedrich.  "Abadía en el robledal, (1809) "


En los Siglos XVIII y XIX, con la visión romántica de lo sublime, lo pintoresco, lo Antiguo y la mitificación de la ruina, y en las primeras décadas del siglo XX, en la Cultura Occidental, en el campo de la arquitectura, complementada con los conocimientos de la historia y la arqueología, tiene lugar una sensibilización hacia los temas conservacionistas.
Caspar David Friedrich.  "El cementerio de Cloister nevado, (1817)"

En esos años y hasta nuestros días, se han ido desarrollando unas corrientes internacionales de pensamiento, materializadas en conferencias, congresos y documentos doctrinales, en las que se establece la necesidad de valorar y preservar adecuadamente el Patrimonio Histórico, y Artístico, o el Patrimonio Cultural de las diferentes comunidades y pueblos.


El concepto de Patrimonio, que denominamos “cultural”, ha variado a lo largo del tiempo.
Inicialmente se consideraba integrado por elementos aislados, bienes materiales individuales de interés histórico y artístico, materializados principalmente en bienes arquitectónicos, escultóricos, y/o arqueológicos, e identificados de forma genérica como monumentos.
La Acropolis, Atenas. Grecia.
El Partenón.
Efebo de Dresde.

Ese concepto inicial se ha desarrollado, hasta alcanzar actualmente la definición de Patrimonio, denominado “Cultural”, como el patrimonio integrado por aquellos bienes de naturaleza, material o inmaterial relacionados con la historia y la cultura de un pueblo, o incluso por aquellos bienes con los que se identifique la comunidad.



 

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