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domingo, 28 de diciembre de 2014

LA IGLESIONA DE GIJON. CARPINTERIA DE ARMAR, LAS AZUELAS y EL SUCEDIDO POSIBLE.


BASILICA DEL SAGRADO CORAZON DE JESUS, Gijón,
conocida popularmente como"La Iglesiona".







 "La Iglesiona", construida entre 1918 y 1955, es consecuencia de dos proyectos arquitectónicos complementarios, uno de 1911, del arquitecto catalán Joan Rubió i Bellver, y otro, mas tarde, suscrito por el arquitecto Miguel García de la Cruz

Miguel García de la Cruz., arquitecto
En 1930, "La Iglesiona", tras su incendio, es reparada por el arquitecto Manuel del Busto.
 




 
CARPINTERÍA DE ARMAR
o
CARPINTERÍA DE LO BLANCO

Podemos decir que se denomina carpintería de armar, o carpintería de lo blanco, al oficio o disciplina que se ocupa de los materiales que engloban los elementos estructurales cuyo ajuste se efectúa en obra generalmente, y cuyos ensambles y uniones tienen un carácter preferentemente constructivo y de resistencia, sin exigir un acabado perfecto.
 
Tratado de Diego López de Arenas sobre "Carpintería de lo Blanco", en 1633

También se puede decir que la carpintería de armar se trata de la carpintería que auxilia a la construcción, o se emplea en las arquitecturas, y que es materia propia del control de Alarifes y carpinteros.
 
En esta materia se desarrollan desde elementos auxiliares de madera en fábricas, desde las estructuras mas básicas y tradicionales, hasta complejos y sofisticados sistemas portantes reticulares, artesonados y celosías.







LAS AZUELASAZUELA._ f. Herramienta de carpintero que sirve para desbastar, compuesta de una plancha de hierro acerada y cortante, de diez a doce centímetros de anchura, y un mango corto de madera que forma recodo.




SUCEDIDOS ARQUITECTÓNICOS POSIBLES
(FICCION)

EL AZUELERO ANULAR Y LA CATEDRALONA
 

Contábase entre los maestros de la carpintería de armar, que la costumbre de mutilar falangetas entre los trabajadores de la construcción en madera, débese a un famoso azuelero natural de Burgo de Osma que trabajó, en el siglo de las luces literarias, en las cimbras de la cúpula de la malograda catedral de Gijón.

Sucedió que ese muchacho, de nombre Isaias Frondoso, a la edad de diez y nueve años pasaba por ser el azuelero con mas pericia de la patria, y se lo disputaban las obras mas importantes en los astilleros en alza, ya que, de forma un poco exagerada, se decía que con su azuela podía cortarse las uñas, y armar en una semana tres goletas y varios bergantines.

El caso es que llegado a los oídos de beatos gijoneses, deseosos de honrar al Señor como las ciudades señoronas, llamaron a Isaias para que junto con un cantero de parecidas capacidades en lo suyo, levantaran en quince días, o menos, una catedral en su ciudad, y no una catedral cualquiera, sino la que se había de llamarse La Catedralona, esto es el templo mas grande y descomunal del mundo conocido, y de cuantos planetas se descubriesen por ahí.

Una vez aceptado el encargo, el hábil azuelero, avanzada la obra cayó en la cuenta de lo utópico del asunto, y para no perder su honra, ni dilapidar su fama, dio en rebanarse el dedo anular de la mano derecha. Entonces una madrugada, a su llegada al pie de las obras, comunicó que en su estado no podía seguir su trabajo, ni llevar a cabo la empresa comprometida. A ese tipo de herramienta se la conoce desde ese tiempo como azuela anular. Y es por ello que los maestros en el arte de la carpintería, los llamados anulenses, rindiendo homenaje a su predecesor, mutílanse algo según que dedos.

En los países mediterráneos, debido al culto al cuerpo propio, inventáronse azuelas que salvaguardaban dichos dedos, pero cayeron pronto en desuso y hoy poco se sabe de ellas, solo que dificultaron el desarrollo de la ortopedia y la medicina práctica. Sin duda en relación con estas circunstancias históricas, la muestra al prójimo del dedo corazón en posición desafiante, muy del gusto sajón, pronto se impuso en la sociedad europea como uno de los mayores alardes de desprecio a los demás, y de dignidad y orgullo por lo propio.

Por otra parte, al cantero que se cita anteriormente que debía llevar a cabo la obra pétrea de "la catadrelona", aunque la fortuna le preservó íntegros los dedos, pronto herniose todo, y también hubo de renunciar al fastuoso encargo, y dicen las crónicas que viose postrado hasta el fin.


En fin, así es como sin duda esa bella ciudad costera y norteña de Gijon, quedose sin templo mayor, y hubo de conformarse con edificar años o siglos mas tarde la Iglesiona, recientemente declarada Basílica. 

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