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jueves, 4 de diciembre de 2014

"Lo que nos dejaron aquellos arquitectos" por Federico Saez Baos. Arquitecto.

Casi siempre que busco algo concreto en Internet resulta habitual quedarme atrapado en algún inesperado descubrimiento, en esta ocasión ha sido un atrasado apunte de mayo de 2007 del, para mí desconocido, blog de la arquitecta Teresa Banet, titulado Homenaje a los arquitectos sin reconocimiento que trabajan por el crecimiento de la ciudad de Santiago de Compostela, http://tbanet.wordpress.com/2007/04/22/homenaje-a-los-arquitectos-sin-reconocimiento/.
Y es que dada la intranquilidad que, junto a otros tantos colegas, experimento acerca del espacio que el arquitecto ha de ocupar en la actualidad, me encontré leyendo esa afectuosa narración que Teresa hace de la entrega de los XII Premios COAG de Arquitectura en 2007, en especial, por lo referido en su tercer párrafo que transcribo a continuación:
<<  Nuestro querido decano (en 2007, el decano del COAG era Celestino García Braña), en su cuidadísimo y preparadísimo discurso nos hablo de que: la buena arquitectura necesita su propio tiempo, tanto para reflexionar sobre el proyecto como para ejecutar la obra. Retomando el espíritu de la generación del 25 (conferencia “arquitectura impopular” de D. Luis Lacasa para la asociación de alumnos de arquitectura, año 1930) nos recordó que la arquitectura debe volver a sus principios de servicio a la sociedad. >>
Ciertamente, cualquier alusión que encuentro sobre el arquitecto Luis Lacasa acapara inmediatamente mi atención desde que en 1976, siendo aún estudiante de arquitectura, tuve conocimiento de su existencia a través de la publicación del COAM “Luis Lacasa – Escritos 1922-1931 de la que es autor Carlos Sambricio, por aquel entonces profesor de Historia de la Arquitectura en la ETSAM y más adelante catedrático. De la citada publicación, he donado en el pasado mes de mayo un ejemplar a la biblioteca del Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias.
Luis Lacasa Navarro

IMAGEN bajo  bajo los términos de la Licencia Creative Commons CC-BY-SA
Imagen tomada de Urbipedia.org
Origen|url=http://www.residencia.csic.es/jae/protagonistas/23.htm}}{{Retratos}

Portada de la publicación de Carlos Sambricio 
"LUIS LACASA, ESCRITOS 1922-1931/ COAM. Madrid1976.



Tanto es así, que me apresté a releer de nuevo sus Notas Autobiográficas incluidas en la citada publicación que comprende siete apartados, escritos en un lenguaje llano y sereno, junto a distintos artículos publicados en la revista “Arquitectura” entre los años 1922 y 1931, que lejos de filias y fobias, contribuyeron a darme una forma de entender la que habría de ser mi profesión. En su apartado 5.b titulado << Sobre la profesión de Arquitecto >>, describe la manera en que a su llegada se realizaba, habitualmente, el ejercicio profesional, a la vez que desliza, de forma casi costumbrista, curiosas anécdotas de la actualidad del momento para concluir realizando consideraciones de más profundo calado.

En este punto, y para situar al lector, aporto una breve reseña histórica que le permita situarse en el tiempo de Luis Lacasa. Nacido en septiembre del año 1899, obtiene el título de Arquitecto en la ESA de Madrid en el año 1921;, en el año 1939, a causa de la Guerra Civil, se ve en la necesidad de exiliarse en la URSS donde fallece en marzo del año 1967. Es en el año 1931, una vez aprobada por el gobierno la ley de Colegios Profesionales, se constituyen en España los Colegios Oficiales de Arquitectos, de los que Luis Lacasa ha sido también impulsor como muestra su participación, junto con otros arquitectos, en la redacción de los estatutos del COAM, del que fue su primer presidente el arquitecto Secundino Zuazo al corresponderle por ser el último de la Sociedad Central de Arquitectos.


Hasta el año 1931, los arquitectos se encontraban agrupados en sociedades de ámbito provincial excepto en Madrid, donde lo hacían en la Sociedad Central de Arquitectos, editora de “Arquitectura”- Revista Oficial de la Sociedad Central de Arquitectos - de la que Lacasa formó parte de su comité de redacción en el año 1924 en el que participó activamente, al igual que otros arquitectos como Fernando Garcia Mercadal, mediante la publicación de artículos entre los años 1922 y 1935. La publicación de esta revista se ha venido realizando hasta la actualidad por el COAM.

Volviendo sobre el anteriormente citado apartado 5.b de sus Notas Autobiográficas, donde se describe como con anterioridad al año 1931 ya existían aranceles oficiales (1) que estipulaban el coste de los servicios profesionales del arquitecto señalando: “El privilegio del título había creado una fauna especial de arquitectos desaprensivos, que cotizaban su firma a bajo precio, muy por debajo de lo que los aranceles oficiales estipulaban, creando así un verdadero <<dumping>> de firmas”. Estos “firmones”(2), entre los que existían distintas categorías, cotizaban a razón de entre veinticinco y cincuenta pesetas la firma, lo que suponía una sustancial suma si se considera que los proyectos constaban de unas elementales plantas y alzados con el único objeto de cumplir las esquemáticas ordenanzas municipales.

Esta competencia desleal junto a varios hundimientos de edificios que tuvieron lugar ocasionando varias muertes, motivó que los arquitectos, especialmente los mas jóvenes, planteasen a necesidad de ejercer un mayor control sobre el contenido de los proyectos por un organismo profesional, aspectos que, en su conjunto, justificaron la promulgación de la ley en 1931 y la consiguiente formación de los Colegios Oficiales de Arquitectos a la vez que se establecía la colegiación obligatoria para el ejercicio profesional. No obstante, esta medida, aunque necesaria, no consiguió alcanzar su pretensión ya que surgieron nuevos <<firmones>> mas elaborados que consiguieron aumentar la cotización de la firma.

La toma de conocimiento del perfil humano de Luis Lacasa junto a la de su obra  construida y escrita, ha sido lenta pero continua desde aquel 1976. Así, he podido conocer sus acertadas consideraciones sobre la arquitectura racionalista y su defensa del funcionalismo – sobre este interesante aspecto volveré en otra ocasión -, su opinión sobre conocidos arquitectos contemporáneos con sus dos periodos de vida y especialmente, el compromiso ético mantenido a lo largo de la misma. Tan es así, que el pasado 24 de octubre he tenido la satisfacción personal de contribuir a que le fuese entregada por el Decano del COAM, José Antonio Granero, a su hijo Jorge Lacasa, también arquitecto, la placa de la glorieta que en Madrid lleva su nombre.


Entrega de la placa de la glorieta de Luis Lacasa, de izquierda a derecha: Jose Antonio Granizo Ramirez – Decano del COAM, Jorge Lacasa Sancha, Federico Sáez Baos y Mercedes Diez Menéndez, vocal de la junta de gobierno del COAM

Desafortunadamente, para Luis Lacasa y los suyos, así como para algunos otros, los acontecimientos históricos que le tocaron vivir truncaron definitivamente su profesión de arquitecto a la temprana edad de 38 años, siendo su última obra proyectada y construida la del pabellón de la República Española en la Exposición Internacional celebrada en París en el año 1937, realizada con la polémica colaboración de Josep Lluis Sert, del que se construyó una réplica simbólica en Barcelona bajo la dirección de  los arquitectos Espinet y Ubach, que resulta casi idéntica a la original, inaugurada en el año 1992 con motivo de los JJ.OO., en la actualidad alberga el fondo documental del Centro de Estudios Contemporáneos. No obstante, Luis Lacasa nos ha dejado también una rigurosa obra escrita cargada de conocimiento, pensamiento, reflexión y consejos que constituye una magnifica guía en el viaje a través de esta profesión de arquitecto.

Por último, me queda agradecer a Teresa Banet, aunque con algo de retraso, la cuidada cita que hace en su blog del discurso de Celestino Garcia Braña, al que también se lo hago extensivo, por el esmero y admiración con que traslada a sus colegas aquellas palabras escritas por Luis Lacasa hace hoy ya 84 años y 77 cuando en su discurso las incluyó el decano del COAG y sobre las que, personalmente, opino que siguen conservando la vigencia de cuando Luis Lacasa sintió el impulso de escribirlas a la edad de 31 años.

Notas:
(1)   Son numerosos los países hispanoamericanos que usan esta denominación para establecer la retribución de los servicios profesionales del arquitecto.        
(2)   Así figura en el original

Diciembre de 2014
Federico Sáez Baos. Arquitecto









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